Por ello dejamos de contarle a la gente nuestros problemas e inquietudes,por el miedo a que nuestros secretos salgan a la luz,desconfiamos incluso de las personas más cercanas ya que la duda hace sombra a cualquier estrecha relación que alguien pueda tener...
La clave es aprender a confiar y en quién puedes hacerlo,si esto se consigue no hay problema en decir lo que se piensa,en desahogarse de vez en cuando, sacar lo que llevas dentro con quien puedas hacerlo,y casualmente esa confianza aparece muchas veces en quien menos te imaginas...
Un extraño puede llegar a entender mejor que pasa por tu cabeza, que alguien que te conoce de toda la vida,pero a día de hoy creo muy poco en que exista la confianza ciega.
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